martes, 30 de septiembre de 2008

"No se pueden dar 700 mil millones y olvidarse del hambre", Clarín, 29/9/08

No se pueden dar 700 mil millones a los bancos y olvidarse del hambre en el mundo", dijo Hans-Gert Poettering, presidente del Parlamento Europeo desde principios de 2006, en una entrevista con el diario español El País. Democristiano militante, se muestra escandalizado porque se destinen 700.000 millones de dólares para salvar a los banqueros en lugar de destinarlo a la lucha contra la pobreza.

"Latinoamérica: 60 años de crisis", iEco, Clarín, 28/9/08

Crisis habrá siempre y –con una mirada benigna y distante– puede observarse que forman parte de todo proceso de crecimiento. "En las últimas seis décadas se distinguen tres crisis en la región: fines de los años 50; los 80, con la deuda externa, y comienzos de la década de 2000", es la caracterización de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su reciente informe anual 2007-2008. 

(...)

Argentina estuvo entre 1961 y 1980 en el promedio regional en frecuencia de crisis y volatilidad; los factores políticos, sobre todo, la pusieron a la cabeza de la inestabilidad. Durante años hay una caída absoluta y prolongada del PBI per cápita: variación de precios, destrucción de la riqueza, baja de inversiones están entre las causas. Aun con la crisis de 1999 a 2002, la media de crecimiento 1991-2006 fue superior a la de las dos etapas anteriores. La volatilidad se explica en parte por conflictos distributivos "al redefinirse los derechos de propiedad, la distribución del ingreso siguió un camino marcadamente regresivo", dice el informe. 

Joseph Stiglitz, Clarín, 26/9/08:

“Las calificadoras son principales culpables. Los bancos no pudieron hacer lo que hicieron sin su complicidad. Convirtieron muchos bonos hipotecarios riesgosos en clase A.”

"Tenemos ahora un país más pluralista y diverso", por Fortunato Mallimaci, Clarín, 23/9/08

La búsqueda de un sentido espiritual de la vida es significativa para la gran mayoría de los habitantes de nuestro país. Comprender esa vida espiritual nos puede llevar a conocer gran parte del porqué de las acciones de personas y grupos. La secularización no es la desaparición de lo religioso sino su recomposición. 

Esas creencias tienen un fuerte espesor histórico y social, y provienen de las múltiples memorias judeo-cristianas. Casi el 85% de los habitantes de nuestro país creen en Dios, Jesucristo y el Espíritu Santo. No vivimos -como se repite- un proceso de descristianización sino que están cambiando las formas, maneras e intensidades de búsqueda de ese sentido, que es diferente según clases sociales, nivel de educación, edades, regiones y género. 

Esta búsqueda no se canaliza necesariamente (o no solamente) a través de las instituciones que suponen monopolizar "los bienes de salvación", sino que mayoritariamente cada uno, cada una, por su propia cuenta, crea, recrea, hace y deshace sus caminos creyentes.

No estamos ante sujetos pasivos, manipulables u obedientes a sacerdotes, pastores, rabinos o imanes que dicen lo que hay que hacer en cada momento. La enorme mayoría nunca o casi nunca asiste al culto y se relaciona con Dios sin mediación de una institución. Por el contrario, la creatividad, el "votar con los pies", el tomar creencias de uno u otro universo simbólico, el sentirse libre de optar, el decidir su vida de pareja, familiar y sexual, ya no es una excepción sino parte constitutiva de una cultura de la individuación que crece y se consolida en nuestras sociedades. El creer sin pertenecer no es sólo un problema de las instituciones religiosas sino del conjunto de las instituciones surgidas en la sociedad industrial. 

Junto a esa cultura de la individuación también se desarrolla una cultura comunitarista, de grupos pequeños, que reafirman certezas, dogmas e identidades únicas, fuertes y exclusivas. Estamos hablando de no más de un 10% de la población. Son "núcleos duros" presentes en todos los grupos religiosos, que se expresan con la lógica "amigo-enemigo", desde la cual denuncian, se movilizan, ganan el espacio público, presionan (al poder político o mediático o institucional) y hablan en nombre del conjunto. Estos "núcleos duros" logran a veces monopolizar la representación convirtiéndose en "los católicos", "los evangélicos", "los judíos", "los islámicos", etc.

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La Argentina católica que identificaba argentinidad con catolicidad, hoy ha dado paso a una Argentina diversa. Las opiniones a favor de mayores derechos en la vida sexual y reproductiva, de la despenalización el aborto en ciertas circunstancias y de la posibilidad para los sacerdotes de formar una familia, son mayoritarias entre los católicos. Si los decisores partidarios, empresariales, judiciales, sindicales, etc. no llevan adelante propuestas de ampliación de derechos ya enraizadas en nuestra sociedad no es porque los ciudadanos creyentes están en desacuerdo, sino porque priorizan sus vínculos institucionales políticos-religiosos.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

"No hay que confiar en los economistas", entrevista de La Nación a Nassim Nicholas Taleb, 21/9/08

"...La base de mi pensamiento es que nunca hay que confiar en las predicciones de los economistas y los banqueros: siempre divagan, mienten, te encandilan con piedritas de colores. Y los economistas académicos son los peores".
Taleb tiene un MBA de la escuela de negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania y un doctorado en la Universidad de París; es profesor de ingeniería del riesgo del instituto politécnico de la Universidad de Nueva York y, en mayo de 2007, publicó el libro que le dio fama internacional, El cisne negro . Allí sostenía que gran parte de los economistas y banqueros son peligrosos porque viven en un mundo de fantasía y creen que el futuro puede ser controlado a través de sofisticados modelos matemáticos y elaborados sistemas de administración de riesgo. Su postura fue extremadamente criticada por el establishmentacadémico. Pero unos meses después las implicancias mundiales de la crisis hipotecaria saltaron a la vista y, para muchos, la posición de Taleb fue así vindicada.
Tras sus estudios, Taleb empezó a trabajar en Wall Street, donde le fue bien explotando pequeñas anomalías entre los distintos mercados. Se convenció de que los mercados financieros sistemáticamente minimizan el riesgo de grandes hechos improbables, e hizo una fortuna con el famoso "Lunes Negro" de 1987, cuando los mercados de valores de todo el mundo colapsaron.

-¿Qué le recomendaría a un lector argentino que abre el diario y ve que se anuncia crisis, que hay boom inmobiliario, que subirá el dólar, bajará el dólar...?

-Que sea escéptico, que desconfíe de los economistas. Hasta los periodistas saben más que los economistas, aunque no tanto como creen que saben (y los periodistas tienen, además, ese trabajo ingrato de tener que contar de una manera que se entienda cosas que quizá no se entienden de por sí). Pero los economistas tienen algo peor, además de que subestiman el riesgo y el impacto de los acontecimientos imprevistos, que son las categorías. 

Un mundo post Estados Unidos, iEco, Clarín, 21/9/08

Obama quiere que Estados Unidos utilice su liderazgo económico para navegar en un mundo con cada vez menos fronteras, como lo hizo en los últimos 10 años, mientras que McCain ve al poder militar como el camino a la continuación de la prosperidad, como ocurrió durante la Guerra Fría.
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Estados Unidos, que ya no es la "hiperpotencia" de los años noventa, está cayendo en un status de primero entre iguales, lo que reduce las opciones de política exterior de quien se quede en la Casa Blanca.
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El desboque de la deuda estadounidense es una prueba del cambio del centro económico mundial de gravitación. El superávit presupuestario de US$ 127.000 millones queBush recibió se convertirá en un déficit récord de US$ 482.000 millones en el año que comienza el 1 de octubre.
En el mismo lapso, la deuda del gobierno estadounidense en poder de China aumentó a US$ 504.000 millones desde US$ 62.000 millones. China es ahora el segundo acreedor del gobierno estadounidense después de Japón, con US$ 584.000 millones.

El colapso de Wall Street marca el fin de una era, suplemento iEco, Clarín, 21/9/08

Al comenzar este año, existían en los Estados Unidos cinco grandes bancos de inversión indepedientes, sinónimo de Wall Streeet y epicentro del festival financiero que se extendió durante buena parte de este siglo. El domingo por la noche quedaban dos, y ahora ninguno. 
Goldman Sachs y Morgan Stanley, los últimos sobrevivientes después de que la semana pasada Lehman Brothers quebró y Merrill Lynch se disolvió en el Bank of America, se conviertieron por propia decisión en bancos comerciales. Dejaron atrás el modelo de altos riesgos, alta ganancia y escasa o nula supervisión que los tuvo como estrellas principales, y se sometieron al escrutinio de la Reserva Federal. 
Los cinco grandes de la llamada "edad de oro moderna" de Wall Street (un quinto era Bear Stearns, absorbido por J.P. Morgan el 16 de mayo, con cuantiosos avales del banco central) desaparecieron en cuatro meses. 
Con ellos se fue el mercado de derivados de crédito, al menos en sus formas conocidas, y un modelo de negocios que incitaba, con recompensas enormes, a los ejecutivos de inversiones a correr riesgos con enorme cantidad de dinero prestado.