lunes, 22 de septiembre de 2008

El capitalismo en el espejo, por Felipe González, La Nación, 18/9/08:

Un año después del comienzo de la crisis del sistema financiero de Estados Unidos y su rápido contagio a otras áreas centrales, seguimos sin diagnóstico y, por tanto, sin terapia. Es una crisis extraña. Por el momento, ha liquidado la extendida creencia de que el mercado lo arregla todo y solo. Es decir, la teoría dominante desde los años 90 del "todo mercado", con un rechazo fundamentalista a la intervención regulatoria.

El desconcierto lleva a la Unión Europea a hacer lo contrario de lo que se hace en Estados Unidos en política monetaria, aunque los problemas de inflación sean los mismos. En los países centrales, sigue cayendo la actividad y los precios se resisten a bajar.

(...)

Es verdad, casi la única verdad, que se sigue sabiendo poco sobre las causas profundas de esta crisis global y que nadie se atreve a predecir los efectos ni la duración. Ha habido otras con anterioridad, como la que indujo hace una década la crisis financiera de los mercados emergentes, que terminó contagiando a los centrales en los albores del nuevo siglo.

Ahora ha empezado al revés. Son los países centrales, comenzando por Estados Unidos, los generadores de la crisis financiera. Como hace una década, pero al revés, hay quienes dicen que los países emergentes están desmarcándose de ella, pero tengo la convicción, que entonces también expresé, de que se contagiará el conjunto del sistema y tendrá efectos sobre la economía real de los países emergentes, no sólo de los centrales.

(...)

Cargada de paradojas y plena de contradicciones la situación en que nos encontramos, pasamos de pedir a los responsables políticos que no interfieran, que no regulen, que dejen libertad a los mercados, a reclamar que arreglen los desaguisados a los que den lugar, incluso cuando la crisis, por sus causas y consecuencias, está más allá de sus competencias y capacidades locales-nacionales.

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