miércoles, 24 de septiembre de 2008

"No hay que confiar en los economistas", entrevista de La Nación a Nassim Nicholas Taleb, 21/9/08

"...La base de mi pensamiento es que nunca hay que confiar en las predicciones de los economistas y los banqueros: siempre divagan, mienten, te encandilan con piedritas de colores. Y los economistas académicos son los peores".
Taleb tiene un MBA de la escuela de negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania y un doctorado en la Universidad de París; es profesor de ingeniería del riesgo del instituto politécnico de la Universidad de Nueva York y, en mayo de 2007, publicó el libro que le dio fama internacional, El cisne negro . Allí sostenía que gran parte de los economistas y banqueros son peligrosos porque viven en un mundo de fantasía y creen que el futuro puede ser controlado a través de sofisticados modelos matemáticos y elaborados sistemas de administración de riesgo. Su postura fue extremadamente criticada por el establishmentacadémico. Pero unos meses después las implicancias mundiales de la crisis hipotecaria saltaron a la vista y, para muchos, la posición de Taleb fue así vindicada.
Tras sus estudios, Taleb empezó a trabajar en Wall Street, donde le fue bien explotando pequeñas anomalías entre los distintos mercados. Se convenció de que los mercados financieros sistemáticamente minimizan el riesgo de grandes hechos improbables, e hizo una fortuna con el famoso "Lunes Negro" de 1987, cuando los mercados de valores de todo el mundo colapsaron.

-¿Qué le recomendaría a un lector argentino que abre el diario y ve que se anuncia crisis, que hay boom inmobiliario, que subirá el dólar, bajará el dólar...?

-Que sea escéptico, que desconfíe de los economistas. Hasta los periodistas saben más que los economistas, aunque no tanto como creen que saben (y los periodistas tienen, además, ese trabajo ingrato de tener que contar de una manera que se entienda cosas que quizá no se entienden de por sí). Pero los economistas tienen algo peor, además de que subestiman el riesgo y el impacto de los acontecimientos imprevistos, que son las categorías. 

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